Friday, 18 September 2020

2- NOVENA A SAN PIO DE PIETRELCCINA

 Novena a San Pío de Pietrelcina



Oración introductoria para cada día

Has venido a visitarme como Padre y como amigo. Jesús no me dejes solo. Señor, ¡quédate conmigo!

Soy un peregrino, sin rumbo en un mundo envuelto en tinieblas. Dame tu luz y tu gracia. Señor,  ¡quédate conmigo!

Señor, en este momento precioso, me abrazo a ti.

Que esta unión dure para siempre. Señor, ¡quédate conmigo!

Acompáñame a lo largo de mi vida; necesito tu presencia. Sin ti no soy nada y caigo. Señor, ¡quédate conmigo!

Llega la noche y voy corriendo, como un río, hacia el mar profundo de la muerte. Señor, ¡quédate conmigo!

Sé mi fuerza en el sufrimiento y en el gozo, mientras vivo y en la hora en que moriré en tus brazos. Señor, ¡quédate conmigo!




14 DE SEPTIEMBRE - I DÍA


• Oh glorioso y santo Padre Pío, estamos a tus pies, vuelve a nosotros tu mirada. Somos tus devotos; hemos admirado tu vida, seguido tus pasos y experimentado el poder de tu intercesión. Durante tu vida en esta tierra, una multitud de gente llegaba cada día a San Giovanni Rotondo para verte, contemplar tu fe, recibir el perdón a través de tu palabra, escuchar tus enseñanzas y pedir tu intercesión. Con ese mismo amor, y conscientes del maravilloso poder que tiene ante Dios tu oración, venimos hoy a tus pies.

• Ruega por nosotros. Nos encomendamos a ti con la certeza de que nos obtendrás de Dios las gracias que necesitamos. Las pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Intenciones:

- Para que conceda al mundo y a la Iglesia padres responsables y fieles a la misión que se les ha confiado, Roguemos  al Señor.

- Para que en las familias se cultive el cuidado de la salud, tanto corporal como espiritual, de cada uno de sus miembros, Roguemos al Señor.



15 DE SEPTIEMBRE - II DÍA


• Oh glorioso Padre Pío, desde niño te ofreciste  a Dios como instrumento de reparación. Tu familia era pobre y en ella comenzaste a crecer en edad, en sabiduría y en bondad. Tu padre, soñando un futuro mejor, viajó a Argentina y tú, que dijiste un día: “Mi padre se marchó lejos de su mujer y de sus hijos para conseguir para todos algo que comer”, reconociste la valentía de este gesto. Tu madre, ayudada por sus hijos, se dedicaba por entero al trabajo de los campos para que nada os faltara. Tenemos el testimonio que tú mismo nos has dejado y que nos sirve de enseñanza:

“Desde la más tierna infancia trabajamos con empeño... El pan sabía  a trabajo... Amábamos a nuestros padres... Junto a ella luchábamos la gran batalla de la vida...”.


 

• Haz que el Señor nos conceda también a nosotros hijos así: entregados al trabajo, afectuosos, integrados en la familia. Lo pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Intenciones:

- Para que las familias sean para los niños escuela e iglesia, Roguemos al Señor.

- Para que los niños crezcan agradeciendo el amor y la entrega de sus padres, Roguemos al Señor.

- Para que en las familias brille el amor mutuo y se ore a Dios, sabiendo que la familia que reza unida permanece unida. Roguemos al Señor.



16 DE SEPTIEMBRE - III DÍA


• Oh santo padre Pío, tú creciste en una familia profundamente religiosa. Fue tu padre el que un día te llamó junto a sí y te hizo esta importante pregunta:

“Hijo mío, ¿no te gustaría ser religioso o sacerdote?”.

Leyendo las entrevistas que se hacen a niños y jóvenes sobre su futuro, vemos que no toman en consideración la posibilidad de una vida consagrada.

Si les preguntamos qué quieren ser de mayores, responden que quieren ser militares, médicos, sastres o ingenieros, y la vida religiosa no está entre sus proyectos. ¿Por qué? Sin embargo, el honor más grande que puede recibir una familia es el de tener un hijo a quien Dios ha elegido para consagrarlo para sí como religioso o como sacerdote.

• Pedimos tu protección para que en la Iglesia surjan abundantes vocaciones y haya siempre muchos santos y religiosos. Lo pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Intenciones:

- Para que todos los servicios que prestamos manifiesten nuestra fe en el Evangelio, Roguemos al Señor.

- Para que sepamos estar cerca de nuestros hermanos pobres y necesitados, Roguemos al Señor.


 

- Para que vivamos en actitud de servicio y evangelicemos con el ejemplo y con la palabra, Roguemos al Señor.



17 DE SEPTIEMBRE - IV DÍA


• Oh Santo Padre Pío, en el convento iniciaste una vida nueva, consciente de todas sus consecuencias. Lo dijiste tú mismo: “Tenía sólo 16 años pero sabía bien lo que tenía que dejar de lado si quería ser un buen religioso... Tenía que dedicarme a conocer mejor las exigencias del estado de vida que voluntariamente había elegido y dejarme compenetrar por la filosofía y la teología. Me esperaba una vida de comunidad, que me pedía un fuerte enriquecimiento espiritual...”. Nadie te había engañado. Tu madre, al dejarte marchar al convento, te había dicho: “Has querido que te acompañe hasta la puerta de tu nueva casa. Ahora, con tus hermanos, vuelve a tu trabajo de siempre. Recuérdame en tus oraciones y no olvides nunca que eres, ante todo, hijo de Dios y de san Francisco. Haz cuando te pidan, porque no tiene sentido alejarse de tus seres queridos si no te da alegría de haber encontrado el verdadero camino de la vida...”. Y así comenzó tu vida como religioso.

• Intercede ante el Señor para que la Iglesia tenga almas generosas, capaces de dejarlo todo para seguir a Cristo. Lo pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Intenciones:

- Para que todos los sacerdotes se sepan y sean testigos de la fe en medio de los hombres, Roguemos al Señor.

- Para que todos los sacerdotes se mantengan en comunión con el Papa y con los Obispos, Roguemos al Señor.

- Para que en todo momento ofrezcamos nuestro testimonio de vida fraterna y profética, Roguemos al Señor.



18 DE SEPTIEMBRE - V DÍA


• Oh santo padre Pío, tu vida fue sencilla y nada fácil. Fuiste probado con sufrimientos y tentaciones, y el dolor hizo de tu corazón un sarmiento podado. Evitaste siempre que tu sufrimiento apareciese al exterior y preferiste sufrir y permanecer en silencio. No te importaba verte herido porque sabías que era Dios el que te hería. Sabías bien que aceptar el sufrimiento no significaba ni complacerte en él ni amarlo en sí mismo, sino, más bien, aceptarlo para que él te hiciera humilde, del mismo modo que la tierra deja que el agua del cielo penetre hasta dentro. Así actuaste tú, Padre Pío, y fuiste capaz de ocultar tus sufrimientos con las rosas de la aceptación serena.

• Enséñanos la actitud auténtica del cristiano ante el dolor, y ayúdanos a dejarle que realice su acción purificadora y misionera. Lo pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Intenciones: 

- Para que sepamos dar al sufrimiento el sentido cristiano que tiene, Roguemos al Señor.

- Para que sepamos aceptar con espíritu de fe nuestras enfermedades y las de nuestros hermanos, Roguemos al Señor.


 

- Para que sepamos ver el sufrimiento como medio de purificación y de apostolado, Roguemos al Señor.



19 DE SEPTIEMBRE - VI DÍA


• Oh santo Padre Pío, desde niño te ofreciste como víctima por los demás. Dios aceptó tu deseo y allí, en San Giovanni Rotondo, te transformó en “otro Cristo” sufriente. Tú nos has hablado de tus luchas interiores:

“¿Quién llegará a comprender el martirio que sufría en mi interior? El solo recuerdo de aquellas luchas íntimas me congela la sangre en las venas. Escuchaba la voz que me llamaba a obedecerte, Dios mío, pero tus enemigos me tiranizaban, me dislocaban los huesos y me retorcían las entrañas...”. Un día aparecieron en tu cuerpo las llagas. Habías deseado ser víctima por todos, por aquellos que se encomendaban a ti y por los que no lo hacían, por los justos y por los pecadores. Al licenciarte del servicio militar, que te permitió conocer tanto mal, te ofreciste por la Iglesia y pediste a Dios que descargara sobre ti su justicia y una misión propiciatoria: quisiste cargar sobre ti el castigo de todos los pecados de los demás.

• Alcánzanos de Dios la gracia de aceptar los sufrimientos y hacer de ellos una ofrenda de amor. La pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.


• Intenciones:

- Para que el sufrimiento nos lleve a la unión con Cristo, Roguemos al Señor.

- Para que nos conceda comprender la fuerza trasformadora del dolor aceptado, Roguemos al Señor.

- Para que nos enseñe a aceptar y a ofrecer los sufrimientos, Roguemos al Señor.



20 DE SEPTIEMBRE - VII DÍA


• Oh Santo Padre Pío, hombre de fe y de oración las multitudes de ayer y de hoy van a ti; ¿por qué? Ellas ven en ti un hombre de Dios, un hombre de fe, un hombre hecho oración, un hombre de sufrimiento, un crucificado sin cruz...; y permanecen mudos al contemplar tu trascurrir de horas y horas en el coro, ante la cruz y a los pies de Nuestra Señora de las Gracias. Un día te preguntaron qué eras tú para todos aquellos que venían a ti, y tú dijiste de ti mismo: “Entre vosotros soy un ser humano, en el altar una víctima, en el confesonario un juez”. Tu misa era algo maravillosos. La gente se agolpaba en torno al altar y, viéndote trasfigurado por el amor y por el dolor, creía y oraba. En la intensidad del fervor, todo proclamaba que vivías la pasión de Cristo y que te inmolabas con Él. El Papa Pablo VI lo reconoció con estas palabras: “¡Mirad qué fama y qué clientela mundial ha reunido en torno a sí! ¿Por qué? Porque celebraba la Misa humildemente, confesaba de la mañana a la noche y era un hombre de oración”.

• Queridísimo Padre Pío, intercede por nosotros ante el Señor para que vivamos nuestra fe como la viviste tú, hagamos de la Misa la fuente y la meta de nuestro fervor, y nuestra vida transcurra en una constante y viva comunión con Él. Se lo pedimos también nosotros, por Jesucristo nuestro Señor.

Amén.

• Intenciones:

- Para que la Misa y la Eucaristía sean fuente y meta de nuestra fe, Roguemos al Señor.

- Para que, siguiendo el ejemplo del Padre Pío, vivamos en comunión permanente con Dios, Roguemos al Señor.


 

- Para que  aceptemos con valentía las adversidades que ponen a prueba nuestra fe, Roguemos al Señor.



21 DE SEPTIEMBRE - VIII DÍA


• Oh santo Padre Pío, el dolor es para el cristiano una prueba, una exigencia de la fe y un mal. Dios te eligió como víctima y tú hiciste de tu vida una inmolación y una ofrenda de amor. Tú te ofreciste  a Dios para que otros tuviesen la Vida. Cuando pensamos en los otros es cuando comenzamos  a ser cristianos. Tu amor te llevaba  a hacer presente a Dios entre los hombres, y proclamaste de este modo tu entrega  a Él: “Tenemos que amar a los demás porque son imagen visible de Dios, y amarlos como Dios los ama... Si Dios nos ha llenado de dones y nos ha dado la voluntad, no podemos encerrar todo esto en un baúl y no dejar que dé el el fruto que debe producir”. Tu amor a Dios y al hombre te llevó a sufrir con los que sufren. Era imposible eliminar el sufrimiento, pero tú viste que podías aliviarlo y te sentiste urgido a hacerlo. Fue así como nacieron las grandes iniciativas para aliviar el sufrimiento.

• Queremos aprender de ésta tu gran sensibilidad. Que nunca pasemos indiferentes ante el hermano que sufre. Lo pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Intenciones:

- Para que los ancianos y los enfermos reciban de nosotros el afecto que merecen, Roguemos al Señor.

- Para que manifestemos con obra de caridad hacia el prójimo el amor que tenemos a Dios, Roguemos al Señor.

- Para que sepamos avivar la esperanza en los enfermos y busquemos el bien de los que sufren, Roguemos al Señor.




22 DE SEPTIEMBRE -  IX DÍA


• Oh Santo Padre Pío, crucificado sin cruz; tu existencia estuvo marcada por lo sobrenatural y por lo humanamente inexplicable. Toda tu vida fue una entrega total a Dios y a los hermanos y, como Cristo, pasaste haciendo el bien. Las multitudes corrían a ti, a tus Misas, a tu confesonario, a tus bendiciones, a tus prácticas de devoción de la tarde... y regresaban confortadas y contentas. Hoy continúas siendo nuestro protector ante Dios; y, cada año, millones de personas visitan tu tumba para pedir gracias y para agradecer los milagros que saben han recibido por tu intercesión.

• Querido Padre Pío, con gran confianza hemos vuelto a ti para pedir tu intercesión y encontrar apoyo. Ruega por nosotros; alcánzanos de Dios todo lo que necesitamos. Lo pedimos también nosotros al Dador de todo bien, por Jesucristo nuestro Señor.

• Amén.

• Intenciones:

- Para que seamos siempre testigos de la fe en medio del mundo, Roguemos al Señor.

- Para que pasemos nuestra vida amando a Dios y a  la Iglesia, Roguemos  al Señor.

- Para que extienda el Reino de la Voluntad Divina.

Roguemos al Señor.


Friday, 4 September 2020

NOVENA INFALIBLE DEL PADRE PIO DE PIETRELCCINA

La Señal de la Cruz

En el nombre del Padre, + y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


Oración de la novena

 para todos los días

Bienaventurado Padre Pío,

testigo de fe y de amor.

Admiramos tu vida como fraile,

como sacerdote y como fiel testigo de Cristo.

El dolor marcó tu vida y por eso te llamamos "Un crucificado sin Cruz".

El amor te hizo entender a los enfermos,

a atraer a los pecadores, a vivir profundamente el misterio de la Eucaristía y del perdón.

Fuiste un poderoso intercesor ante Dios en tu vida,y ahora en el cielo continuas haciendo el bien e  intercediendo por nosotros.

Queremos contar con tu ayuda.

Ruega por nosotros.

Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Señor.¡Amén!

**Bajar hasta el día que corresponde a la novena**

                                                             

1° Día

Amadísimo Padre San Pío de Pietrelcina, tú que has llevado sobre tu cuerpo los estigmas de Nuestro Dios Jesucristo. Tú que también has llevado la Cruz por todos nosotros, soportando los sufrimientos físicos y morales que te flagelaron continuamente el alma y el cuerpo, en un doloroso martirio. Te rogamos, intercedas ante Dios Todopoderoso para que cada uno de nosotros sepa aceptar las pequeñas y grandes Cruces de la vida, transformando cada individual sufrimiento en un seguro vínculo que nos ata a la Vida Eterna.

"Conviene acostumbrarse a los sufrimientos que Jesús os manda. Jesús que no puede soportar veros sufrir, vendrá a solicitaros y a confortaros, infundiendo nuevo ánimo en vuestro espíritu"  Padre Pio





NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)

1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.


Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.



2° Día



Santísimo Padre San Pio de Pietrelcina, tú que te encuentras cerca de nuestro amadísimo Padre Dios Jesucristo, y has tenido la santidad y resistencia en las tentaciones del maligno. Tú que has sido golpeado por los demonios del infierno que quisieron convencerte a abandonar tu camino de santidad. Ruega a Dios por nosotros, para que con tu ayuda y con la de Nuestro Señor, encontremos la fortaleza espiritual para renunciar al pecado y para conservar la fe hasta el día de nuestra muerte.


"Ánimo y no temas la ira del maligno Lucifer. Recordad siempre: qué es una buena señal cuando el enemigo se agita y ruge alrededor vuestro, ya que èsto demuestra que él no está dentro de tì". Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)


1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


3° Día



Virtuosísimo Padre San Pío de Pietrelcina, tú que has querido muchísimo a Nuestra Señora; y que cada día te concedió gracias y consuelos solamente por Ella alcanzables. A la Virgen Santa, te suplicamos ruegues y pongas en Sus manos nuestros pecados y nuestras frías oraciones, para que como en Canà de Galilea, el Hijo le conceda a la Madre; y ya nuestro nombre será escrito en el Libro de la Vida.


"María sea la estrella que os alumbre el camino, os enseñe la calle segura para ir al Padre Celestial; Ella sea el asidero firme que tengáis, para que os conservéis cada vez más unidos estrechamente en el tiempo de la prueba ".  Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)


1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


4° Día



Castísimo Padre San Pío de Pietrelcina; que tanto amastes y nos enseñastes a amar al Santo Ángel de la Guarda; el que te sirvió de compañía, de guía, de defensor y de mensajero. A ti las Figuras Angélicas llevaron los ruegos de tus hijos espirituales. Intercede cerca de Dios para que también nosotros aprendamos a hablar con nuestro Ángel de la Guarda, para que en todo momento sepamos obedecerle, pues es la luz viva de Dios que nos evita la desgracia de caer en pecado. Nuestro Ángel siempre está listo a señalarnos el camino del bien y a disuadirnos de hacer el mal.


"Invoca a tu Ángel de la Guarda, que te iluminará y te conducirá. Dios te lo ha dado por este motivo. Por tanto válete de él".   Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)

1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Coraizón de Jesús, en ti confío y espero.

2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


5° Día



Prudentísimo Padre San Pío de Pietrelcina. Tú que tanto amas y nos enseñastes a amar a las Almas del Purgatorio; por las que te has ofrecido como víctima que expió sus penas. Ruega a Dios Nuestro Señor, para que ponga en nuestros corazones sentimientos de compasión y amor por estas almas. También nosotros ayudaremos a las Almas del Purgatorio y reduciremos sus tiempos de destierro y de gran aflicción. Ganaremos para Ellas, con sacrificios y oración, el descanso eterno de sus almas; y las santas Indulgencias necesarias para sacarlas del lugar del sufrimiento.


"Oh Señor, Padre Jesucristo; te suplico viertas sobre mí, todos los castigos que son para los pecadores y las ánimas benditas del purgatorio; multiplica sobre mí los sufrimientos, conque conviertes y salvas a los pecadores, y lìbralos pronto del tormento del purgatorio ".   Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)

1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


6° Día



Obedientísimo Padre San Pío de Pietrelcina. Tú, que has querido tanto a los enfermos; más que a tì mismo porque en ellos vistes a Jesús. Tú, que en el nombre de Dios has obrado Milagros de sanaciòn en el cuerpo, en el alma, y en la mente, en el presente, en el pasado y en el futuro de las personas; devolviendo esperanza de vida y renovación del espíritu, y en la integridad total de las personas. Ruega a Dios para que todos los enfermos; por intercesión de Maria Santísima, puedan experimentar tu potente ayuda y a través de la sanaciòn de su cuerpo encontrar beneficios espirituales y agradecer para siempre a Dios.


"Si yo sé que una persona está afligida, sea en el alma o en el cuerpo, suplicaría a Dios para verla libre de sus males. De buena gana yo tomaría todos sus sufrimientos para verla salvada y cedería los frutos de tales sufrimientos en su favor".    Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)


1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.



7° Día



Benditísimo Padre San Pio de Pietrelcina. Tú que has realizado el proyecto de salvación de Dios y has ofrecido tus sufrimientos para desatar a los pecadores de las riendas de Satanás. Ruega a Dios para que los hombres, que no creen, tengan una gran y verdadera fe y se conviertan; arrepintiéndose en lo profundo de su corazón; y que las personas con poca fe mejoren su vida cristiana; y que los hombres justos continúen sobre el camino de la salvación.


"Si el pobre mundo pudiera ver la belleza del alma sin pecado, todos los pecadores, todos los incrédulos se convertirían al instante. "     Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)


1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


8° Día



Purísimo Padre San Pío de Pietrelcina, Tú que has querido mucho a tus hijos espirituales. Muchos de tus hijos han sido comprados por ti con el precio de tu sangre. También nos concedes a los que no te hemos conocido personalmente, de considerarnos como tus hijos espirituales. Con tu paternal protección, con tu santa guía y con la fortaleza que conseguirás para nosotros de Dios, podremos, en el momento de la muerte, encontrarte en las puertas del Paraíso, en espera de nuestra llegada.


"Si me fuera posible, querría conseguir de Dios solamente una cosa;"si me dijera: "Vas al Paraíso" querría conseguir esta gracia: "Señor, no me dejéis ir al Paraíso hasta que el ultimo de mis hijos; la última de las personas que me han sido confiadas, haya entrado antes que Yo."    Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)

1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...

Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.

Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.

San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


9° Día



Humildísimo Padre San Pío de Pietrelcina, Tú que has verdaderamente amado a la Santa Madre Iglesia. Ruega a Dios, nuestro Señor, al Señor de la Mies para que mande obreros a Su Mies, y regalos a cada uno de ellos; de manera que llenando el mundo de sacerdotes santos; obtengan la fuerza y la inspiración de Dios. Además te rogamos interceder ante la Santísima Siempre Virgen María; para que conduzcas a todos los hombres hacia la unidad de los cristianos, reuniéndolos en la gran casa de Dios; para que la Iglesia sea el faro de luz y salvación en el mar de tempestad que es la vida.


"Siempre mantente unido a la Santa Iglesia Católica, porque sólo ella puede salvarte, porque sólo ella posee a Jesús Sacramentado, que es el verdadero príncipe de la paz. Fuera de la Iglesia Católica, no hay salvación, ella te da el bautismo, el perdón de los pecados, el Cuerpo, la sangre, el Alma, y la Divinidad de Jesucristo, concediéndote por tanto la vida eterna; y todos los santos sacramentos para llevar una vida de santidad."     Padre Pio


NOVENA AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS


(Rezada diariamente por el Padre Pío por todos aquellos que se encomendaban a sus oraciones)


1. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, pedid y recibiréis, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá». He aquí que yo llamo, yo busco, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


2. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, todo lo que pidáis a mi Padre en mi nombre, os lo concederá». He aquí que a tu Padre, en tu nombre, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


3. Oh Jesús mío, que dijiste: «En verdad os digo, el cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán». He aquí que, apoyado en la infalibilidad de tus santas palabras, yo pido la gracia...


Padre Nuestro, Ave María, Gloria. Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío y espero.


Oh Sagrado Corazón de Jesús, a quien es imposible no tener compasión de los infelices, ten piedad de nosotros, pobres pecadores, y concédenos la gracia que te pedimos por intercesión del Corazón Inmaculado de María, tuya y nuestra tierna Madre.


San José, padre adoptivo del Sagrado Corazón de Jesús, ruega por nosotros.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.Como era en el principio, ahora y siempre,por los siglos de los siglos. Amén. ( tres veces)

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo Amén.


 





Wednesday, 10 June 2020

TREINTA DIAS CON PADRE PIO

1  Por gracia de Dios estamos al comienzo de un nuevo año. Este año, cuyo final sólo Dios sabe si lo veremos, debe estar consagrado del todo a reparar por el pasado, a proponer para el futuro; y a procurar que vayan a la par los buenos propósitos y las obras santas (TN, en Epist.IV, p.878).


2  Digámonos con el pleno convencimiento de que nos decimos la verdad: alma mía, comienza hoy a hacer el bien, que hasta ahora no has hecho nada. Movámonos siempre en la presencia de Dios. Dios me ve, digámonos con frecuencia; y, al verme,  también me juzga. Actuemos de modo que no vea en nosotros más que el bien (TN, en Epist.IV, p.878).


3  No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. No dejemos para mañana lo que podemos hacer hoy. Del bien de después están llenos los sepulcros...; y además, ¿quién nos dice que viviremos mañana? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, la voz del profeta rey: Si escucháis hoy la voz del Señor, no cerréis vuestros oídos. Levantémonos y atesoremos, porque sólo el instante que pasa está en nuestras manos. No queramos alargar el tiempo entre un instante y otro, que eso no está en nuestras manos (TN, en Epist.IV, p.877s.).


4 ¡Oh, qué precioso es el tiempo! Felices los que saben aprovecharlo, porque todos, en el día del juicio, tendremos que dar cuenta rigurosísima de ello al Juez supremo. ¡Oh, si todos llegasen a comprender el valor del tiempo! ¡Seguro que se esforzarían por usarlo de forma digna de encomio! (CS, n.65, p.169).


5  “Comencemos hoy, hermanos, a hacer el bien, que hasta ahora no hemos hecho nada”. Estas palabras que el seráfico Padre San Francisco, en su humildad, se aplicaba a sí mismo, hagámoslas nuestras al comienzo de este nuevo año. En verdad, nada hemos hecho hasta ahora; o, al menos, bien poco;  los años se han ido sucediendo, comenzando y terminando, sin que nos preguntáramos cómo los hemos empleado; si no había nada que reparar, nada que añadir, nada que quitar en nuestra conducta. Hemos vivido a lo tonto, como si un día el Juez eterno no nos hubiese de llamar y pedirnos cuenta de nuestra conducta, de cómo hemos empleado nuestro tiempo.

Sin embargo, deberemos dar cuenta rigurosísima de cada minuto, de cada actuación de la gracia, de cada santa inspiración, de cada ocasión que se nos presentaba de hacer el bien. ¡La más pequeña transgresión de la santa ley de Dios será tenida en cuenta! (TN, en Epist.IV, p.875).


6  El amor no admite dilación y los Magos, nada más alcanzar su meta, no ahorran esfuerzos por dar a conocer y amar a Aquel que con el influjo de su gracia ha conquistado sus corazones; y los ha herido con aquel amor que busca expandirse, porque no cabe en las reducidas dimensiones del corazón y quiere comunicar lo que lo llena (TN Epist.IV, p.887).


7  Es necesario cultivar con solidez estas dos virtudes: la dulzura con el prójimo y la santa humildad con Dios (Epist.III, p.944).


8  Dios os deja en esas tinieblas para su gloria; aquí está la gran oportunidad de vuestro progreso espiritual. Dios quiere que vuestras miserias sean el trono de su misericordia y vuestra incapacidad, la sede de su omnipotencia (Epist.III, p.964).


9  En una ocasión enseñé al padre un ramo bellísimo de majoleto en flor y, al mostrarle al padre aquellas flores blanquísimas tan bellas, exclamé. "¡Qué bellas!...”. “Sí, dijo el padre, pero más que las flores son bellos los frutos”. Y me hizo comprender que mucho más que los santos deseos son bellas las obras (VVN, 49).


10  Que no la amedrenten las frecuentes insidias de esta bestia infernal: Jesús, que está siempre con usted y que luchará a su lado y por usted, no permitirá jamás que llegue a verse defraudada y vencida (Epist.III, p.49).


11  No te detengas en la búsqueda de la verdad y en la conquista del sumo Bien. Sé dócil a los impulsos de la gracia, secundando sus inspiraciones y sus llamadas. No te avergüences de Cristo y de su doctrina (Epist.IV, p.618).


12  Cuando el alma sufre y teme ofender a Dios, no le ofende y está muy lejos de pecar (Epist.II, p.61).


13  El ser tentado es signo de que el alma es muy grata al Señor (Epist.III, p.50).


14  No se abandone jamás a sí misma. Ponga toda la confianza en solo Dios (Epist.II, p.64).


15  Siento cada vez más la imperiosa necesidad de entregarme con más confianza a la misericordia divina y de poner sólo en Dios toda mi esperanza (Epist.I, p.224s.).


16  Es terrible la justicia de Dios. Pero no olvidemos que también su misericordia es infinita  (GP, 138).


17  Busquemos servir al Señor con todo el corazón y con toda la voluntad. Nos dará siempre mucho más de lo que merecemos (GP, 180).


18  Alaba sólo a Dios y no a los hombres, honra al Creador y no a la criatura.

Sé capaz de soportar las amarguras durante toda tu vida para poder participar de los sufrimientos de Cristo (LCS, 1oct. 1971, 30).


19  Sólo un general sabe cuándo y cómo deben actuar sus soldados. Ten paciencia; también a ti te llegará tu vez (AdFP, 555).


20  Apártate del mundo. Escúchame: uno se ahoga en alta mar, otro se ahoga en un vaso de agua. ¿Qué diferencia hay entre uno y otro? ¿No están muertos los dos? (AdFP, 555).


21  ¡Piensa siempre que Dios lo ve todo! (AdFP, 554).


22  En la vida espiritual cuanto más se corre menos se siente el cansancio; más bien será la paz, preludio del gozo eterno, la que se posesionará de nosotros y seremos felices y fuertes en la medida que, manteniéndonos en este esfuerzo y mortificándonos a nosotros mismos, hagamos que Cristo viva en nosotros (AdFP, 559).


23  No nos desanimemos nunca ante los designios de la divina providencia, que, uniendo los gozos a los sufrimientos y haciéndonos pasar en la vida, a cada uno y a las naciones, de las alegrías a las lágrimas, nos conduce a la consecución de nuestro fin último. Veamos detrás de la mano del hombre que se manifiesta de ese modo, la mano de Dios que se oculta (Epist.IV, p.101).


24  Si queremos recoger la cosecha, es necesario no sólo sembrar la semilla sino también echarla en buena tierra; y cuando esta semilla llegue a hacerse planta, hemos de estar muy atentos para vigilar que la cizaña no sofoque las todavía tiernas plantitas (AdFP, 561).


25  En todos los acontecimientos humanos, aprended a reconocer y a adorar la voluntad de Dios (Epist.III, p.55).


26  En la vida espiritual, hay que ir siempre adelante y no retroceder jamás; de otro modo nos sucede como a la barca, que, si en vez de avanzar, se detiene, el viento la arrastra hacia atrás (AdFP, 554).


27  Recuerda que la madre, al principio, enseña a andar a su hijo sosteniéndolo, pero que éstos muy pronto deben caminar ellos solos; de igual modo, tú debes razonar con tu cabeza (AdFP, 555).


28 “Mientras tengas temor no pecarás”.

 "Será así, padre, pero sufro mucho".

"Se sufre mucho, es cierto, pero hay que confiar; existe el temor de Dios y el temor de Judas.

El miedo excesivo nos impide obrar con amor, y la excesiva confianza no nos deja ser conscientes y temer el peligro que debemos superar.

El primero debe dar la mano a la segunda, y deben caminar los dos juntos como dos hermanas. Hay que actuar siempre así, ya que, si nos percatamos de tener miedo o de temer demasiado, entonces debemos recurrir a la confianza; y, si confiamos en exceso, debemos, en cambio, tener un poco de temor, porque el amor tiende hacia el objeto amado, pero al avanzar es ciego, no ve, pero el santo temor le ofrece la luz (AdFP, 548).


29  No se alcanza la salvación si no es atravesando el borrascoso mar que nos amenaza siempre con destruirnos. El Calvario es el monte de los santos, pero de allí se pasa a otro monte, que se llama Tabor (Epist.I, p.829).


30  Yo no deseo otra cosa que morir o amar a Dios: o la muerte o el amor; pues la vida sin este amor es peor que la muerte; para mí esa situación sería más insostenible que la actual (Epist.I, p.841).


31  No debo, pues, mi queridísima hija, dejar pasar el primer mes del año sin llevar a tu alma el saludo de mi alma y garantizarte cada día más el afecto que mi corazón alimenta por el tuyo, al que no dejo nunca de desear toda clase de bendiciones y de felicidad espiritual. Pero, mi buena hija, encomiendo vivamente a tus cuidados ese tu pobre corazón: intenta hacerlo cada día más grato a nuestro dulcísimo Salvador, y actuar de modo que este nuevo año sea más rico en buenas obras que el año pasado, ya que, en la medida que pasan los años y se acerca la eternidad, hay que redoblar el esfuerzo y elevar nuestro espíritu a Dios, sirviéndole con mayor diligencia en todo aquello a lo que nos obliga nuestra vocación y profesión cristiana (Epist.III, p.485s.).

Sunday, 30 June 2019

QUEDATE CONMIGO SEÑOR ORACION DE PADRE PIO



 “Quédate, Señor, conmigo”
… porque eres mi luz y sin ti estoy en tinieblas
Quédate, Señor, conmigo, porque es necesaria tu presencia para no olvidarte. Sabes cuán fácilmente te abandono.
Quédate, Señor, conmigo, pues soy débil y necesito tu fuerza para no caer muchas veces.

Quédate, Señor, conmigo, porque eres mi luz y sin ti estoy en tinieblas.

Quédate, Señor, conmigo, porque eres mi vida y sin ti pierdo el fervor.

Quédate, Señor, conmigo, para darme a conocer tu voluntad.

Quédate, Señor, conmigo, para que oiga tu voz y te siga.


Quédate, Señor, conmigo, pues deseo amarte mucho y estar siempre en tu compañía.

Quédate, Señor, conmigo, si quieres que te sea fiel.

Quédate, Señor, conmigo, porque por más pobre que sea mi alma, desea ser para ti un lugar de consuelo y un nido de amor.

Quédate, Jesús, conmigo, pues es tarde y el día se acaba… La vida pasa; la muerte, el juicio, la eternidad se acercan y es necesario recuperar mis fuerzas para no demorarme en el camino, y para ello te necesito. Ya es tarde y la muerte se acerca. Temo la oscuridad, las tentaciones, la aridez, la cruz, los sufrimientos – y te necesito mucho, Jesús mío, en esta noche de exilio.

Quédate, Jesús, conmigo, porque en esta noche de la vida, de peligros, necesito de ti. Haz que, como tus discípulos, te reconozca en la fracción del pan; que la comunión eucarística sea la luz que disipe las tinieblas, la fuerza que me sustenta y la única alegría de mi corazón.

Quédate, Señor, conmigo, porque en la hora de la muerte quiero estar unido a ti; si no por la comunión, al menos por la gracia y por el amor.

Quédate, Jesús, conmigo; no pido consuelos divinos porque no los merezco, sino el don de tu presencia, ¡ah, sí, te lo pido!

Quédate, Señor, conmigo; sólo a ti te busco; tu amor, tu gracia, tu voluntad, tu corazón, tu espíritu, porque te amo y no pido otra recompensa sino amarte más. Con un amor firme, práctico, amarte de todo corazón en la tierra para seguirte amando perfectamente por toda la eternidad.